martes, 30 de noviembre de 2010

XV - Referente a los hombres-bestia

"... tanto me acostumbré a los hombres-bestias que, centenares de cosas que antes me habrían parecido repulsivas y contra natura, rapidamente me llagaron a parecer ordinarias y hasta naturales. Supongo que será verdad aquello de que todo cuanto existe toma su color del matiz dominante en su ambiente: Montgomery y Moreau eran demasiado peculiares e individuales para que yo pudiera conservar bien definidas mis impresiones generales sobre el genero humano. Al ver una de aquellas torpes criaturas bovinas que arrastraban la lancha, andando pesadamente por las malezas, me preguntaba, intentando rememorar, en que diferían de algún patan, verdaderamente humano, regresando a su casa después del trabajo de la jornada; o, al divisar el rostro vulpino y artero de la mujer-zorra-osa, extrañamente humano en su expresión de especulativa astucia, imaginaba habérmela encontrado antes en alguna calleja apartada de la ciudad..."

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